Príncipe.
Noches como éstas, en las que uno cierra los ojos y comprende lo que hablan las estrellas ahí en lo alto del cielo, entre murmullos de nubes y caricias de viento que se engalanan de plata y sin ser joyas o piedras preciosas, cobran un valor más alto que cualquier droga o moneda.
Noches como hoy, en las que habrá un joven cansado pero dispuesto a mostrar las sonrisas que a diario produce su corazón, trazo a trazo, latido a latido, armado con nada más que los ojos de un músculo que bombea sangre, mariposas y uno que otro sentimiento esperando paciente el amanecer en algún rincón de ese cuerpo herido pero nunca vencido que se deja cada día sin falta, el alma abierta de par en par.
Príncipe, nunca olvides cerrar los ojos para ver más allá de lo que cualquier otro mortal podrá.
(Source: nosotrosyellos)